CORTISOL. EL DEVORADOR DE MÚSCULOS
Por Malcom Abranson

Seguro que todos conocemos a algunos chicos que se entrenan religiosamente, afirman llevar una dieta correcta y seguir al pie de la letra todas las reglas para progresar y sin embargo no ganan ni medio kilo de músculo.
En muchos de estos casos el culpable es el cortisol.
A veces el cortisol degrada el músculo más rápido de lo que sois capaces de construirlo. El mecanismo por el que funciona es bastante complejo, como sucede con la mayoría de hormonas, pero vamos a tratar de explicarlo para que sepáis algo más acerca de este verdadero devorador del tejido muscular.

Formación del cortisol
Cada vez que activáis la producción de testosterona la glándula pituitaria aumenta la secreción de la hormona luteinizante y la estimulante de los folículos. Entonces ambas llegan a los testículos donde la estimulante de los folículos pone en marcha la producción de esperma y la luteinizante estimula la producción de testosterona.
Pero esta última se fabrica a partir de otra intermedia, la androstenediona, que a su vez se forma a partir de otra intermediaria, la progesterona. Este es el paso que causa los problemas.
La progesterona se fabrica a partir de otra intermediaria, la pregnenolona, que se forma a partir del colesterol. Suena complicado, pero es tal y como funciona.
La conversión de colesterol a pregnenolona y luego a progesterona se efectúa en las glándulas adrenales. Pero para realizar esa conversión todavía hace falta la intervención de otra hormona procedente de la pituitaria, la adrenocorticotrópica (ACTH).
Cada vez que estimuláis la producción de testosterona también aumenta la secreción de ACTH.
Pero mientras las glándulas adrenales están produciendo progesterona, también producen una buena cantidad de otras hormonas, entre las que se encuentran los glucocorticoides.
Estos glucocorticoides son muy importantes para producir la formación de glucógeno, pero también destruyen, o degradan, la grasa y la proteína. Entre los glucocorticoides se encuentra el cortisol que siente una especial predilección por el tejido muscular.
Otro factor importante a considerar es que a estas hormonas adrenales el cuerpo las considera inmediatas preservadoras de la vida. Es a través de la energía rápida que producen lo que nos permitía en nuestra evolución cazar una presa o escapar de ser cazados, y por tanto tienen prioridad sobre las demás.
De manera que el cortisol obtiene la mayor parte de la producción de progesterona y así sólo deja para la testosterona los restos.
De manera que la producción de cortisol supone un doble problema para la masa muscular.
Primero porque tanto el propio cortisol como otras hormonas adrenales consumen la mayor parte de la producción de progesterona, lo que impide la formación de suficiente testosterona y segundo porque el cortisol ataca directamente al músculo ya formado. Por tanto es evidente que la reducción de cortisol equivale a aumentar las posibilidades de mayores índices de testosterona.

Secreción del cortisol
Para comprender cómo el cortisol degrada el músculo hay que observar algunos problemas médicos que llevan a la caquexia, o pérdida severa de masa muscular.
El nivel normal de cortisol en una persona sana oscila entre 6 y 18 ug/dl, pero por ejemplo en los quemados esos niveles pueden alcanzar los 39 y hasta 133 ug/dl.
Otras enfermedades que producen la elevación de esta hormona catabólica y la consiguiente pérdida de masa muscular son la diabetes, la esclerosis múltiple, la miastenia grave, la mayor parte de formas de cáncer y otras dolencias crónicas como la artritis.
Esas enfermedades crónicas dolorosas son el mejor ejemplo de cómo se dispara el cortisol en una persona sana: por el estrés crónico.
Existen estudios que ponen de manifiesto que los atletas que están muy furiosos o muy motivados también muestran niveles elevados de cortisol.
Un estudio realizado en el hospital St Bartholomew, de Londres, Inglaterra, ha demostrado que el exceso de cortisol reduce muy significativamente la producción de hormona del crecimiento.
Los investigadores han llegado todos al consenso de que reducir las causas del estrés resulta esencial para entrenarse óptimamente.

Controlar el cortisol
Por consiguiente, el mejor medio de controlar el cortisol es tener una actitud calmada y con buen humor ante los inconvenientes de la vida.
La lectura y la relajación ante una buena música pueden considerarse una excelente terapia para mantener esa diabólica hormona a raya.
Existen también unas cuantas sustancias que parecen funcionar bien para moderar la producción de cortisol, por ejemplo el ácido ascórbico, o vitamina C, así como los salicilatos, tales como la aspirina.
Estudios recientes han demostrado que suplementos nuevos como la acetil-L-carnitina y la fosfatidilserina muestran una capacidad importante para reducir los niveles de cortisol.
Después de lo visto recordad que el mejor remedio para evitar las subidas de cortisol es la meditación, la relajación y mantenerse lo más calmado posible, así que no perdáis el control, o con él perderéis el músculo.