PERFECCIONAR EL FÍSICO RESPUESTAS A CUATRO PREGUNTAS DE ENTRENAMIENTO AVANZADO
Por Robert Kennedy

El dueño del gimnasio salió de Starbucks con una sonrisa en su cara. Había logrado su café de la mañana al tiempo que se había podido resistir a la tentación de comprar una o dos galletas. Recordaba lo culpable que se había sentido la mañana anterior cuando cedió y compró tres cortes de tarta de limón, engulléndolas todas mucho antes de llegar a la oficina de su gimnasio. Esta mañana era diferente.

Se sentía bien y estaba contento con su larga taza de café negro, sabiendo que la cuenta de calorías estaba tan cerca de cero como era humanamente posible. Después de unos pocos momentos de paz y tranquilidad reclinado en su silla y contemplando nada más serio que varias amas de casa pasar por delante de su brillante mostrador, la atmósfera agradable de vio convulsionada.
“Buenos días, jefe. ¿Cómo va la batalla?” Era Onslow. El propietario del gimnasio sintió su respiración entrecortada. Tenía la esperanza de poder disfrutar por lo menos de otros 30 minutos de descanso ininterrumpido. Tuvo que forzar un “Hola Onslow” sin ni una pizca de placer al ver a su amigo en su oficina tan pronto por la mañana. “Parece que estás llevando a cabo tus entrenamientos más y más temprano últimamente”.
“Sí, jefe” contestó Onslow. “Quiero ser el mejor culturista que pueda ser”. Le entregó al propietario del gimnasio cinco a seis sobres del correo de la mañana que había recogido del suelo, entre los que se hallaba una copia de la revista Musclemag, la favorita del dueño del gimnasio. Éste enseguida saltó sobre la publicación ojeando rápidamente sus páginas. “Me la miraré a fondo esta noche cuando esté en casa” dijo. Luego comenzó a abrir los otros sobres. Cuatro de los cinco sobres eran facturas, que desde luego no fueron de su agrado, pero el restante fue una sorpresa. Era de la Fundación de Niños Enfermos y el mensaje era alto y claro: “Gracias por participar en la lotería anual de la Fundación de Niños Enfermos. Ha ganado un viaje de cinco días para dos personas con todos los gastos pagados a Santa Monica, California”.
Después de releer el contenido varias veces, buscando algún tipo de trampa, alargó la carta a Onslow para solicitar la confirmación de que las palabras eran en efecto auténticas, de que ciertamente había ganado un viaje de cinco días con todos los gastos pagados para dos personas a California. Onslow estudió detenidamente la carta frunciendo el entrecejo con suma concentración, buscando alguna trampa en la letra pequeña. De pronto alzó los brazos al cielo y gritó desde el fondo de sus pulmones. “Cuenta conmigo, jefe. ¡Esta carta es auténtica!”
Ambos gritaron y jalearon, luego llenos de entusiasmo empezaron a posar –primero una de doble bíceps y detrás encogieron el cuerpo para hacer la más muscular. Cuando se acabó la tontería, el jefe recobró su cara seria. “Pero en realidad” dijo “Yo debería llevarme a mi mujer, no a ti Onslow”.
Sin perder su alegría, Onslow replicó: “Escucha jefe, tu mujer simplemente no va a apreciar California. No hay nada allí que ella tenga que ver. Te arrastrará por las tiendas de ropa los cinco días. Pero tu y yo podremos entrenarnos en el Gold’s Gym, la Meca del culturismo; comer en el restaurante Firehouse de Main Street, entrenarnos cerca de Lou Ferrigno y quien sabe si podemos incluso ver a Arnold. Luego está el World Gym también repleto de estrellas del músculo, oye, además podemos darnos una vuelta desde Santa Monica hasta el paseo marítimo de Venice y ver el gimnasio al aire libre de Muscle Beach y probar todos esos artilugios de ejercicio rudimentarios”.
“De acuerdo, de acuerdo” replicó el dueño del gimnasio, convencido de que se divertiría mucho más con Onslow que con su propia esposa. “Le daré a ella un par de cientos de dólares y le diré que tengo que acudir a una convención de propietarios de gimnasios. Eso debería hacerla feliz”. Los dos hombres se pusieron a reír plácidamente, regodeándose ante la posibilidad de poder entrenar en el Gold’s Gym con el Hulk, Lou Ferrigno y empezaron a imitar la voz de Arnold con su fuerte acento. “No es un tumor” y “Volveré”.
Ninguno de los dos pudo dormir mucho la noche anterior al viaje, así que llegaron al aeropuerto cuatro horas antes para estar seguros de no perder su vuelo. Una vez que estuvieron a bordo y en sus asientos, el dueño del gimnasio reclinó el suyo hacia atrás y cerró los ojos. Onslow, comprendiendo que tenía una audiencia cautiva durante varias horas comenzó a hacerle preguntas. “Oh, no, Onslow no me irás a molestar ahora con tus habituales preguntas culturistas, ¿o sí?”
Onslow, fingiendo que se sentía ofendido “Es un viaje de cuatro horas. Te prometo que solamente te haré cuatro preguntas rápidas y luego podrás dormir todo lo que quieras”.

Pregunta nº 1
“¿Cómo puedo desarrollar la cara externa de los pectorales cuando se ven desde el frente? No me gusta parecer estrecho de pecho como les ocurre a muchos culturistas.

“Deberás hacer cinco sólidas series de cruces con cables” respondió el propietario del gimnasio. “Mantén las repeticiones entre 8-12. Para trabajar la cara externa de los pectorales, deberás colocarte unos tres pies por delante de la salida alta de la polea. De tal forma que cuando agarres las asas de los cables, das un par de pasos adelante y entonces éstos provendrán desde detrás del cuerpo y así enfatizarás el trabajo de los pectorales externos”.

Pregunta nº 2
“¿Cuándo participé en mi última competición acabé cuarto, así que le pregunté a un juez cuáles eran mis fallos. Dijo que cuando daba la espalda al público mi trasero parecía plano y que la parte inferior de los glúteos se veía grasa y fofa. Dijo que tenía que corregir ese problema si esperaba quedar mejor en la siguiente competición”.

“Por tanto, Onslow, vas a tener que entrenar la parte baja de los glúteos duro y con regularidad. Te sugiero que incluyas la prensa inclinada en tu rutina, pero con una diferencia. Coloca los pies en la parte más alta de la plataforma. Los pies deben estar paralelos y separados entre sí por unos 30 centímetros. Cuando dobles las piernas lleva las rodillas hasta el pecho, pero no dejes que el trasero se levante del asiento. No uses la misma carga que empleas habitualmente porque debes adaptarte a los dos cambios durante un periodo que puede llevarte algunas semanas. Realiza series de 15 repeticiones”.

Pregunta nº 3
“Jefe, llevo haciendo el curl de concentración sentado hace ahora ya varios años y todavía no soy capaz de ver un buen pico en mis bíceps. ¿Puedes recomendarme algo nuevo para construir altura en esos músculos?”

“Para empezar, Onslow, debes entender que tener o no un buen pico en los bíceps es algo atribuible a la herencia. Por ejemplo el antiguo Mr Olympia Sergio Oliva, a pesar de poseer un descomunal desarrollo de bíceps no fue nunca capaz de desarrollar un buen pico. Quiero que pruebes el uso de la banca plana y alta para trabajar los bíceps. Tus bíceps se estirarán de una forma tan distinta con este ejercicio que debes empezar usando un peso muy ligero y luego ya irás incrementando el peso en las semanas siguientes”.
“Recuerda también que incluso esos chicos que tienen unos buenos picos en los bíceps no resultan impresionantes si presentan altos niveles de grasa corporal. El formidable desarrollo de bíceps se pierde en una masa de tejido graso. Realiza cinco series de 10-12 repeticiones”.

Pregunta nº 4
“Jefe, ¿recuerdas aquella foto de Steve Reeves tomada hace un trillón de años? Estaba haciendo una pose lateral de pecho, pero su brazo parecía asombroso a pesar de que estaba recto. Era el tríceps externo que lo hacía parecer tan fantástico. ¿Cuál es el mejor ejercicio para construir la cabeza externa del tríceps? En realidad, no tengo esa parte del tríceps bien desarrollada.

“Te voy a dar el movimiento exacto que usaba Reeves para esa zona. Se trata de la extensión tumbado con mancuerna. Debes hacer este movimiento de forma muy estricta. Nada de rebotes ni intentes usar un peso grande. Efectúa cinco series de 12 repeticiones con cada brazo. Se acabó Onslow. No hay más preguntas”.
Y dicho eso, el dueño del gimnasio de nuevo reclinó su butaca hacia atrás y en pocos minutos ya estaba roncando, soñando que se entrenaba haciendo press de banca con Lou Ferrigno en el Gold’s Gym.