PLANIFICAR PARA PROGRESAR
Por Al Wilson

El músculo accidental no existe.
Nadie desarrolla una masa muscular destacable por azar, ni siquiera esos que cuentan con cierta facilidad genética.
Hacer crecer los músculos a una medida superlativa requiere esfuerzo y constancia, pero sobre todo planificación.
No es posible llegar a ningún lado sin una buena planificación.

Algunos diréis que vosotros no tenéis lo que se necesita para conseguir músculos grandes y definidos. Conozco bien esa historia.
Echaréis la culpa a la esquiva genética que no ha sido generosa con vosotros. Es desalentador que todos tengan mejor dotación genética que vosotros, o que usen sustancias de síntesis farmacológica, porque es por eso por lo que están más grandes. Pero, ¿creéis de verdad que es la única explicación? Bueno, seguro que en algún caso sí lo es, hay algunos agraciados con abundancia de genes y también otros que se ayudan con fármacos, no vamos a negarlo, pero la inmensa mayoría no pertenece a estos dos grupos, simplemente es gente que se lo toma más en serio que vosotros y sobre todo que planifica con detalle cada paso que da para activar al máximo el desarrollo muscular.
Porque, ¿acaso creéis de verdad que os podéis poner grandes entrenando a medio gas, perdiendo sesiones de entreno, entrenando lo que os apetece o aquello que más os gusta y comiendo lo que el paladar os pida? Lo siento, pero así no funciona esto. Ojala y fuese así de fácil, porque entonces en lugar de estar las calles llenas de gentes obesas, fuera de forma o secos como palos, estarían pobladas de físicos esbeltos, poderosos y deslumbrantes, pero si abrís los ojos comprobaréis que ese no es el caso.
Construir un cuerpo de músculos sensacionales tiene un precio, uno que se paga con esfuerzo, tesón y con sacrifico. ¿No queréis pagar el precio? ¡Adelante! Seguid siendo mediocres toda vuestra vida y no sintáis vergüenza de ese cuerpo anodino o desfavorecido.
Ahora bien, poco importa que haya tipos más grandes o más fuertes, vuestro único enemigo sois vosotros mismos, vuestra lucha es por hacer de vuestro cuerpo la obra más perfecta posible, vencer vuestras debilidades e imperfecciones y sacar el máximo partido de vuestro potencial individual.
Está comprobado que conseguir progresos no es cosa sencilla, y menos para quien tiene que cumplir una jornada laboral, o de estudios, con unas obligaciones familiares y una serie de compromisos sociales ineludibles. Pero también está demostrado que marcarse una serie de objetivos y planificar su consecución paso a paso es absolutamente imprescindible.
De hecho está demostrado que es la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Establecer objetivos claros, realistas y progresivos
Para poder planificar el progreso, primero hay que empezar por tener unos objetivos claros que alcanzar. Dada la gran variabilidad de diferencias personales, es absolutamente imposible personalizar en estas pocas páginas las pretensiones individuales de cada uno, pero en general la mayoría pretende ganar algún kilo de músculo y deshacerse de algún otro de grasa. Eso es lo que conocemos como modificar la composición corporal.
El problema es que ese algún kilo es algo muy ambiguo y difuso como para que la mente tenga claro el objetivo por el que lucha. Marcarse logros concretos a conseguir crea una exigencia psicológica que no todos quieren, o pueden mantener, pero luchar para superar los propios límites es el único modo de conseguir resultados.
Para un culturista los objetivos constituyen el mapa del viajero, ¿si no sabéis a dónde queréis llegar, cómo diablos vais a saber qué camino seguir? Otro punto importante es enmarcar los objetivos en un tiempo concreto, porque no es igual pensar en perder o ganar cinco kilos en un año que en 10.
Tanto si se trata de ganar fuerza, como de modificar la composición corporal, recomiendo no exagerar a la hora de fijar los objetivos, sino hacerlo de forma realista y progresiva.
Esperar mejorar 30 kilos en el press de banca, o añadir otros 15 kilos a una serie de 10 repeticiones en el curl de bíceps, o bien aumentar cinco centímetros la medida del brazo, ganar 10 kilos de músculo puro y, además, reducir el porcentaje de grasa corporal en otro tanto; todo eso está muy bien, pero el problema es que no son metas realistas en absoluto, al menos a corto plazo.
Hay que ser exigente y aspirar a lo máximo, pero sin despegar los pies de la tierra. Centraos en conseguir logros más moderados y eso os permitirá alcanzarlos, con lo cual la mente se acostumbrará al éxito. Y entonces id a por otro, uno a uno. Pensar que ganar cuatro kilos de músculo es un logro pequeño, no es ser realista, porque en realidad eso constituye uno excepcional que puede cambiar por completo el aspecto de cualquiera. Es más, si sólo ganáis dos kilos al año en cinco sumarían 10 y eso os convertiría físicamente en otro hombre. Conozco a muchos que firmarían ya para conseguir 10 kilos de músculo en cinco años y ya veis que se trata de sólo dos al año.
Es evidente que hacer tabla rasa y establecer los mismos objetivos y logros para todos no es lo más apropiado. No obstante, generalizando se puede decir que mejorar alrededor de un 5% la fuerza para un puñado de ejercicios básicos, ganar entre dos y cuatro kilos de músculo sólido y con la mínima cantidad de grasa posible, es algo al alcance de la mayoría y que merece la pena intentar.

Planificar por ciclos
La experiencia demuestra que lo más apropiado es dividir la temporada en tres periodos y puesto que para los culturistas que no compiten el ecuador del año lo suele marcar el verano, por las vacaciones y la playa, empezaremos después de ese punto.
Durante el primero de estos tres programas, desde mediados de septiembre hasta finales de diciembre, el objetivo primordial será el aumento de la fuerza, tratando de conseguir mejorar las cargas en un 5% para el mismo número de repeticiones en los ejercicios habituales. Durante este ciclo se experimentará también un aumento del peso.
El segundo periodo se extenderá desde principios de enero hasta finales de marzo o primeros de abril. En este caso su objetivo primordial será aumentar el peso corporal magro, pero evitando acumular mucha grasa.
El tercer periodo es el que transcurra desde mediados de abril hasta las vacaciones estivales y estos cuatro meses irán encaminados a perfeccionar lo conseguido antes, a mantener o mejorar la masa, eliminando la grasa superflua que esconde esos cortes que tanto gusta lucir cuando llega la época de quitarse la ropa y por los que tanto sacrificio hacemos en el gimnasio y ante la mesa.
Como es evidente el éxito debe basarse en la planificación de los tres ejes principales: entrenamiento, dieta y suplementación.

Entrenamiento
Primer ciclo: ganancia de fuerza
Este primer periodo tendrá una duración aproximada de unas 14 semanas y puesto que se inicia después del descanso vacacional, recomiendo un par de semanas de entrenamiento ligero, aumentando poco a poco hasta adaptarse progresivamente al ritmo normal.
El objetivo fundamental de este periodo es el aumento de la fuerza y para ello el trabajo ha de llevarse a cabo con ejercicios básicos, ya que son los que mejor activan las ganancias y en los que, posteriormente, nos vamos a apoyar durante el siguiente periodo de hipertrofia. Este intento de aumento de la fuerza debe basarse sobre un máximo de siete ejercicios, aunque según los protocolos de los expertos en fuerza, el número ideal está entre cinco y seis. Las opciones pueden ser el press militar o el remo al mentón para el hombro, el press de banca o el press inclinado para el pectoral, el remo inclinado con barra o las dominadas para el dorsal, el press cerrado o los fondos en paralelas para el tríceps, el curl con barra o mancuernas para el bíceps, y la sentadilla o la prensa inclinada para la pierna.
Este periodo se caracteriza por evitar volúmenes de entrenamiento muy altos y por ello no recomiendo incluir más de un ejercicio de aislamiento por grupo muscular, aunque para los pequeños, como los brazos, durante esas semanas puede bastar sólo con el básico.
El objetivo de aumento de fuerza en cada ejercicio seleccionado debe estar alrededor del 5% sobre los niveles actuales para el mismo número de repeticiones. La técnica con la que se llevan a cabo los ejercicios es un aspecto en el que hay que insistir bastante, ya que muchas veces el afán por cargar la barra con más kilos provoca que el ejercicio termine siendo una burda imitación de lo que pretendía ser. De nada sirve hacer series de ocho repeticiones con 70 kilos en el curl de bíceps, si el impulso que damos con la espalda es lo que mueve el peso en lugar del bíceps. Se trata de mejorar la fuerza y el desarrollo muscular de los músculos principales que deben estar involucrados en ese ejercicio concreto y no de ninguno más. Hay que poner más kilos, sí, pero hay que moverlos correctamente. Si no, no sirve para nada. Nunca se debe sacrificar la técnica por el peso.
El número de repeticiones recomendable para trabajar la mejora de la fuerza debe estar entre tres y seis repeticiones, pero incluso hacerlo sobre ocho es válido. Sin embargo, hay que descartar por completo los intentos máximos de una única repetición. Porque para alguien que no esté muy habituado a ellos, como están los levantadores, son intentos que se hacen poco menos que a cara o cruz, lo que conlleva cierto peligro de lesión.
La recuperación entre sesiones de entrenamiento es fundamental para que se produzcan progresos tanto en fuerza como en desarrollo muscular. Volver al gimnasio cuando todavía no se está recuperado de la sesión anterior impedirá entrenar al máximo rendimiento, además de que la acumulación de cansancio residual podría llevar al estancamiento. Lo ideal para un entrenamiento en que el primer objetivo es la fuerza, es entrenar tres veces por semana, aunque recomendaría una sesión extra de aeróbicos para aquellos que tienen algo de grasa de más o que tienen tendencia a acumularla.
A la conclusión del primer programa es absolutamente necesario tomarse una semana de descanso. Este pequeño descanso es muy necesario ya que sirve para recuperarse de esas pequeñas lesiones que siempre están dando la lata y, sobre todo, para recuperarse tanto mental como físicamente y regresar al gimnasio con energías renovadas.

Segundo ciclo: aumento de la hipertrofia
El objetivo del segundo periodo es la hipertrofia. Los que empiecen éste a principios de enero dispondrán de, aproximadamente, 12 semanas, tiempo suficiente para lograr unos buenos resultados en este sentido.
Hay propuestas muy variadas entre los diferentes expertos sobre el número de series totales, de repeticiones por serie y el porcentaje de peso a emplear, respecto del máximo de una repetición, para provocar la hipertrofia muscular. Según mi experiencia, los mejores resultados se producen trabajando con cargas que estén entre un 60% y 80% del máximo, con un número de repeticiones que esté entre 8 y 10 por serie y con no menos de cuatro series (sin contar las de calentamiento) por ejercicio, además el descanso entre series nunca debe ser superior a dos minutos. Para aplicar los resultados conseguidos en el primer periodo hay que añadir un 8% a la marca conseguida para tres repeticiones, lo que nos dará un hipotético máximo desde el que se pueden calcular los porcentajes reseñados para favorecer la hipertrofia.
Otra buena medida para activar la hipertrofia es incrementar ligeramente el volumen de trabajo, lo que logramos aumentando un poco los ejercicios de aislamiento. Para que las sesiones de entrenamiento no se alarguen en exceso, podemos aumentar éstas a cuatro semanales para una mejor distribución de los grupos musculares, que no deben ser entrenados más de una vez por semana. También deben mantener la jornada de aeróbicos aquellos que la llevaban a cabo en el periodo anterior.

Tercer ciclo: preservar intacta la masa y minimizar la grasa corporal
La duración de este tercer ciclo va a depender de la fecha en que cada uno tome sus vacaciones veraniegas (o tenga alguna competición prevista), pero puede oscilar entre las 12-16 semanas. Ahora el objetivo no es otro que el de eliminar grasa y mantener (o incluso intentar incrementar) la masa muscular; lo que popularmente se conoce como periodo de definición. No, no hace falta tener que presentarse a ninguna competición, basta con marcarse el reto de librarse de la grasa por satisfacción personal y ¿qué mejor momento que el verano para presentar los músculos recortados?
En la rutina de entrenamiento hay que combinar los ejercicios básicos que hemos llevado a cabo durante los periodos anteriores con los de aislamiento. En los básicos haced series de 8-10 repeticiones con las cargas más altas que sean posibles, porque son las que ayudan a mantener la masa muscular, algo que siempre es difícil cuando se restringe la dieta para eliminar grasa. El complemento de los ejercicios de aislamiento es importante para estimular las zonas musculares que necesiten un trabajo más específico. En éstos se aumenta el volumen de trabajo, añadiendo alguna serie y elevando un poco las repeticiones, pero tampoco de modo exagerado, por lo que cuatro días semanales de trabajo con cargas siguen siendo suficientes. Es necesario incluir un mínimo de dos o tres sesiones de aeróbicos y entrenar los abdominales prácticamente a diario.
Al final de este periodo el tiempo de descanso es libre y depende de las vacaciones estivales de cada uno, pero ha de servir para disfrutar al máximo de los resultados conseguidos y recuperarse totalmente para empezar con más fuerza, si cabe, la temporada siguiente.

Alimentación
Si en el campo del entrenamiento se tiende cada vez a una mayor especialización y a adaptar el programa a las características y objetivos de cada individuo, la alimentación es un aspecto todavía mucho más personal. No puede ser idéntico el plan alimenticio a seguir por un ectomorfo de 55 kilos y 1,70 metros, con 18 años, que el de un endomorfo con 100 kilos y 1,65 metros, de 35 años. Para todos los objetivos perseguidos es recomendable una dieta hiperproteica que incluya dos o tres gramos de proteína por kilo de peso y día, con una buena proporción de carbohidratos, alrededor de un 50% de las calorías totales de la suma total, y procurando que las grasas no superen el 15%. Los mejores alimentos de los que obtener la ración diaria de proteínas son la carne magra de res, el pollo, el pavo, el pescado y mariscos y las claras de huevo. Respecto a los carbohidratos, la avena, el arroz, las verduras, las legumbres, las patatas, los boniatos o incluso la fruta en cantidades moderadas, son fuentes muy apropiadas para obtenerlos. El aceite de oliva virgen, los frutos secos, el MCT o el aceite de lino, son las mejores fuentes de grasa que necesita nuestra dieta, aunque hay que tener en cuenta también la que contienen muchos alimentos.
Lo ideal, sin duda, sería llevar un control exacto de las calorías ingeridas cada día, adaptándolas a los objetivos marcados para cada periodo, pero soy consciente de que el usuario medio de un gimnasio no es muy partidario de llevar a cabo tales medidas. El control semanal del peso corporal es una buena ayuda para saber si se consumen calorías de más o de menos. Si el peso se mantiene constante, el número de calorías que ingerimos diariamente es igual a las que estamos gastando. Por el contrario, si el peso corporal aumenta el número ingerido es más alto que el gastado y, lógicamente, si se pierde peso significa que la ingestión calórica es inferior al gasto producido.
Para el primer periodo de nuestro programa, cuando el objetivo es el aumento de fuerza, el peso corporal debería ser muy cercano al máximo posible, siempre y cuando la grasa acumulada no sea excesiva. Cada uno deberá adaptar su dieta a la falta o al exceso de peso, siguiendo las normas indicadas: dos o tres gramos de proteína por kilo de peso y día, un 50% de las calorías totales procedentes de los carbohidratos y un 10-15% de la grasa. No soy partidario de ofrecer un menú tipo diario, ya que puede ser válido para uno pero inútil para muchos otros y, además, ¿a quién le gusta mantener día a día la misma dieta durante cuatro meses?
Basta con mantener una dieta alta en proteína y carbohidratos e incluir algunas grasas buenas, estando vigilante de que los abdominales no se cubran de una gruesa capa de grasa. En este periodo es aceptable taparse un poco, pero los abdominales no deben desaparecer por completo, si los contraéis deben aparecer.
Al final del periodo dos, cuando el objetivo es aumentar la masa muscular, el peso corporal puede llegar a superar en cinco o seis kilos el máximo anterior, pero repito, siempre y cuando ello no conlleve una excesiva acumulación de grasa. Existen métodos para medir el porcentaje de grasa corporal, pero ninguno tan eficaz como consultar periódicamente al espejo... siempre y cuando se sea objetivo con uno mismo. Para conseguir ese aumento de peso hay que elevar algo las calorías respecto al periodo anterior, haciéndolo preferiblemente del lado de las proteínas y para ello es necesario realizar un par de pequeñas comidas más.
En el último periodo, el tercero, se debe proceder de modo contrario; es decir, reducir progresivamente las calorías y dar todavía un mayor protagonismo a las proteínas a expensas de los carbohidratos. Dado que hablamos de un espacio de tiempo que se extenderá entre 12-16 semanas, suficiente para no andar con prisas, lo ideal es reducir el peso corporal lentamente. Inicialmente esa reducción es algo más rápida, pero a medida que van pasando las semanas cuesta más eliminar la grasa. De cualquier modo, la reducción no debe ser superior a medio kilo por semana y nunca más de tres al mes.
Con estos parámetros la pérdida máxima de peso podría alcanzar los 10-12 kilos; eso significa que en ningún caso deberéis acumular más grasa que esa cifra en los periodos anteriores.

Suplementación
A la hora de modificar la composición corporal, la suplementación puede ser un factor tan importante como los dos anteriores. Reconozco que para la mayoría de los aficionados existe cierta confusión a la hora de decidirse por un determinado suplemento, en parte por la gran oferta existente y también por los reclamos tan agresivos de la mayoría de las compañías, por lo que mí recomendación es dirigirse a un profesional con suficientes conocimientos en el tema y sobre todo que analicéis y estudiéis cuantos datos de confianza podáis obtener de cada suplemento posible.
Pero quiero llamar vuestra atención sobre un hecho muy destacable y es que si el entrenamiento y la dieta han de ser específicos para cada uno de los periodos que acabamos de revisar, es decir en función del objetivo físico perseguido, los suplementos a utilizar también han de ser específicos en función de qué cualidades queremos mejorar y qué pueden éstos proporcionar.
Después de años de usar distintos suplementos, he hecho uso de algunos suplementos específicos y los mejores resultados los he obtenido con la gama de ICES (International Cutting Edge Science) que incluye productos realmente innovadores y eficaces.
La marca incluye tres proteínas, que son: Protex – XT, Mass Pless – XT y Micel – XT y cada una tiene su propia indicación y uso, pero la primera peculiaridad es que se diluyen en agua fría, no en leche, por lo que son muy ligeras y digestivas.
La primera se emplea sólo después de entrenar, la segunda es una excelente fórmula para ganar masa en épocas de volumen o para los delgados que quieren dejar de serlo y la tercera es una proteína lenta y anticatabólica para utilizar durante el día o la noche.
Para el primer periodo de fuerza os recomiendo un batido de Protex – XT después de cada uno de los tres entrenamientos semanales, otro de Mass Pless – XT entre comidas para aumentar de peso y otro de Micel – XT antes de acostaros. Si ganáis peso con facilidad entonces cambiad el Mass Pless – XT por Micel – XT durante el día.
Durante la fase de hipertrofia, el segundo periodo, seguid con Protex – XT después de entrenar y Mass Pless –XT entre comidas si veis que necesitáis ganar más peso, de lo contrario usad Micel – XT. Y para el tercer periodo el de definición, usad sólo Protex – XT al acabar el entreno y Micel –XT entre horas, porque al ser una proteína basada en la caseína micelar no desnaturalizada os sentiréis saciados y sin hambre, porque su digestión es lenta y los aminoácidos se liberan durante horas. Además, Micel – XT tiene una particularidad muy especial y es que podéis beberla o comerla, porque si el batido que os hagáis con ella lo ponéis en el refrigerador durante una o dos horas, obtendréis un delicioso postre de cuchara, ya que la vainilla se convierte en una mousse de vainilla, tipo natillas y el chocolate en una mousse de chocolate.
Si queréis evitar el catabolismo nocturno preparad de antemano un batido de Micel – XT y dejadlo reposar una hora o dos y tendréis un delicioso postre nocturno que os deleitará al tiempo que activará el crecimiento.
Aparte de las proteínas, en el primer periodo, el de fuerza, os recomiendo para antes de entrenar, 15-20 minutos, un suplemento extraordinario para generar fuerza, vigor, motivación, energía y resistencia. Se trata de TNT – Blitz – XT y reúne varios agentes específicos para dar el 120% en cada sesión, por ejemplo la taurina, la carnosina, la citrulina malato, la beta-alanina, la inosina y la acetil-L-tirosina, todo ello redondeado con un agente capaz de incrementar la absorción de todos los ingredientes: la BioperineTM.
Baste decir que ese nuevo producto lo usan los powerlifters, los halterófilos y atletas de fuerza, como lanzadores. Entre sus efectos destaca la reducción de la acidez muscular, por lo que retrasa el cansancio y eleva el umbral del fallo muscular.
Una hora antes de la sesión podéis tomar varios comprimidos de un nuevo producto llamado Extreme – XT, cuya fórmula está compuesta por una nueva molécula compleja: L-arginina-ácido alfa cetoisocaproato cálcico-glicina y que ha sido testada en la Universidad de Florida, donde se ha podido comprobar que tras su ingestión se incrementa instantáneamente la fuerza en una media de 10,5%. Al parecer la clave está en que estos ingredientes neutralizan las moléculas tóxicas generadas por las contracciones fuertes, tales como el amoniaco, y al hacerlo los músculos pueden seguir contrayéndose con más fuerza, lo cual permite emplear más peso.
Todavía hay dos productos más de los que podéis sacar partido en este ciclo de fuerza, uno es la creatina, porque desde hace tiempo se ha puesto de manifiesto su capacidad de mejorar el rendimiento en los deportes de fuerza. No obstante, ICES no emplea la creatina convencional sino que en el CE 2 – MYO-XT se incorpora la extraordinaria creatina patentada en Montana, USA, KreAlkalyn, que tiene el pH modificado para no ser degradada en el estómago y transformada en creatinina, que es un residuo de la metabolización de la creatina. La diferencia es abismal, porque a diferencia de la creatina normal, de la que hay que tomar por lo menos 10 gramos, con esta bastan 2-3 tres gramos y los resultados son infinitamente superiores. Además ICES ha añadido otras moléculas sinérgicas como la betaina anhidrica, la beta-alanina y el ácido lipoico, así como la BioperineTM. La dosis diaria podéis tomarla después de entrenar o por la mañana.
El otro producto que puede resultaros útil en el periodo de fuerza es TPA – 4 que está concebido para mejorar la producción de testosterona, con lo cual también influye en el aumento de fuerza. Sus ingredientes incluyen cuatro formidables agentes botánicos bien conocidos, tanto en círculos científicos como deportistas, por su capacidad para estimular la liberación de la hormona masculina, me estoy refiriendo al tribulus terrestris, a los fenusteroles, a la maca pura y a la rhodiola rosea, junto con el agente que potencia la absorción, BioperineTM.
Con su empleo por las mañanas al levantarse, o incluso una hora antes de entrenar se pueden elevar los niveles naturales de testosterona, para dar un buen empujón al anabolismo, porque como muchos seguramente ya sabéis, un incremento de la testosterona por pequeño que sea se traduce en más fuerza y potencia, además de más músculo.
Durante el segundo ciclo, el de hipertrofia, además de las proteínas ya vistas, podéis incorporar el TPA – 4 por las razones que acabamos de ver, es decir porque al mejorar la producción de testosterona os ayudará a ganar masa.
Otro producto que os ayudará a incrementar la masa muscular es Vector – NO2 que es básicamente un agente vasodilatador para fomentar las congestiones musculares y la producción de óxido nítrico (NO), al tiempo que favorece el riego sanguíneo y la producción de IGF 1, un agente de gran importancia en las acciones de anabolismo.
Los ingredientes de este producto incluyen los últimos descubrimientos en formas del aminoácido arginina precursor del NO, como la arginina alfa cetoglutarato, la arginina etil ester, la arginina monoclórida, junto con la citrulina malato y la niacina, un conocido vasodilatador. Y por supuesto BioperineTM como agente de la absorción.
Con Vector – NO2 experimentaréis unas congestiones salvajes y gran aumento de la vascularización, pero es que además el incremento momentáneo e instantáneo de los músculos debido a la congestión aumenta la fuerza de palanca y ayuda a mover cargas superiores, además de permitir hacer más repeticiones antes de alcanzar el umbral del fallo, por lo que ganaréis masa.
Y para acabar, durante el tercer y último ciclo, además de las proteínas vistas al principio yo os recomiendo igualmente emplear el TPA – 4 y el Vector – NO2, porque aun en fase de definición unos niveles altos de testosterona y de IGF 1, además de aumentar las congestiones es algo muy positivo.
De todas formas para esta fase final el producto que hará maravillas es el Lipo 8, una fórmula específica para activar la eliminación de la grasa. Tomad dos dosis, una al levantaros con el desayuno y otra antes de comer o bien antes del entrenamiento cardiovascular. Lipo 8 está compuesto por ocho ingredientes muy específicos que combinados activan la eliminación de la grasa de forma muy profunda.
Con estos productos cubrís todas las necesidades de cada una de las tres fases.

Planificad y progresaréis
Recordad, está bien decir que queréis mejorar vuestra musculatura y fuerza, pero con decirlo no basta. Se ha puesto de relieve ampliamente, que los logros físicos no se obtienen por azar sino con una meticulosa planificación y aplicación regular y rigurosa al plan establecido.
La información proporcionada en estas líneas es muy valiosa para cualquiera que tenga el firme propósito de alcanzar músculos de gran tamaño y una fuerza superior.
No lo conseguiréis de la noche a la mañana, pero si persistís en el esfuerzo puede que os asombréis vosotros mismos con los resultados.
¿Vale la pena el esfuerzo? Depende de vosotros y de las verdaderas ganas que tengáis de transformar vuestro cuerpo. ¿Queréis seguir gordos, fofos o delgaduchos como palillos, o preferís lucir un cuerpo de músculos duros e impresionantes?
La decisión es vuestra.